Hace poco más de dos años, Shila-Nela se perdió por las calles de Náquera. Esta perrita tuvo la suerte de que estuvo poco tiempo en la calle e inmediatamente fue admitida en las instalaciones de la Sociedad Protectora de Animales de Godella. Entró siendo una perritas de casi 10 años pero que se la veía bien cuidada. Pero, lamentablemente sin microchip.
Durante estos dos años, Shila siempre ha demostrado ser una perra muy educada, pero siempre retrotraída y apagada. Hace unos días nos enteramos porqué.
Era un lunes de junio, cuando suena el teléfono de la SPAG y una señora entre sollozos llama diciendo que Shila es su perra y que la tenemos nosotros. Incrédulos le decimos, Shila la viejita. Y efectivamente, era Shila la viejita, todo coincidía, la fecha de entrada con la de perdida, el lugar de perdida con el de recogida.
Sus dueños, después de dos años de búsqueda, tardaron poco menos de una hora en venir a recoger a Shila, que los reconoció en el acto.
Ahora, dos años después, Shila para la SPAG y Nela para sus dueños, vuelve a estar en casa, a dormir en la cama y a sentirse quería por los suyos. Lo más importante, vuelve a ser la perra feliz que nunca fue en el albergue.
Estos dos años de sufrimiento de Shila y de su familia se podrían haber evitado si se le hubiera puesto en chip. El mismo día que hubiera entrado en el refugio se les hubiera localizado y Shila no tendría que haberse sentido abandonada nunca.
A pesar de todo, Shila tuvo suerte de ser recogida por una protectora de animales. Si hubiera caído en el lazo de una perrera, al no llevar chip hubiera sido sacrificada tras pasar el plazo de 10 días que marca la ley y ahora no podríamos estar contando esta noticia.
Pero cuantas Shilas habrán muerto en las perreras por la dejadez de sus dueños de no ponerle el chip. Ésta es una historia con final feliz, pero cada año mueren millares de animales en las perreras y muchos de ellos podrían seguir en sus familias, simplemente si se les hubiera microchipado como marca la ley. El precio a pagar es muy alto por un mínimo gesto en el veterinario.