Nuestro corazón está vacío sin ti
Era febrero de 1995 y una colaboradora nos traía una enorme y guapísima cachorrita de unos 8 meses. Eran tan guapa, que no nos quedó más que llamarla Bonita. En ese entonces, nadie pensaba, que 11 años después Bonita seguiría con nosotros y que moriría en el albergue sin conocer una familia.
Afortunadamente para ella nosotros éramos su familia y no echaba de menos otra cosa, nos quería a todos, y todos la queríamos a ella, porque era especial, porque siempre estaba ahí y porque después de 11 años con nosotros era imposible no quererla.
Hasta sus últimos días siempre estuvo dándonos besos y mimos, siempre nos perseguí para que le diéramos galletas y siempre se la veía tumbada en el patio del refugio, en medio de algún rayo de sol que le calentara su durado pelo lleno de canas.
Cuando entró era simplemente preciosa, pero de mayor lo seguía siendo, sin dientes, gordita y con su cuerpo blanquecino, resaltaba entre el resto de perros del albergue simplemente porque era especial.
Algunos, hemos tenido la suerte de conocerte prácticamente desde que entraste y nunca hemos tenido queja de ti, porque fuiste buena con las personas y noble con el resto de perros, porque agradecías las caricias y porque cualquier gesto de complicidad lo era todo para ti.
El 15 de septiembre de 2006 fue un día triste para todos. Te pusiste pachucha y buscaste a Isabel, sabías lo que venía y no querías estar sola. Cuando la tuviste al lado, te acostaste en el sofá y tranquilita, sin sufrir esperaste tu momento.
Ahora, el refugio está vacío sin ti, nos falta nuestra gordi tomando el sol, pidiendo galletas y dándonos mucho cariño. Nuestro corazón está vacío sin ti, pero lleno de recuerdos y buenos momentos vividos contigo.