Perros e hijos de perra
Después de que un pit bull-stadford matase a una mujer en Las Palmas, leí varios reportajes sobre perros de presa. Uno es de Francisco Perejil, joven escritor de novela negra y tal vez el último gran reportero de sucesos de este país, de esos capaces de mezclar sangre con tinta y alcohol; un fulano que merecería plomo de lonotipias y teclados de Olivetis en vez de oficio aséptico, mingafría y políticamente correcto en que algunos han convertido el periodismo (...)
El reportaje de Perejil contaba como criadores sin escrúpulos y apostadores clandestinos, algunos de los cuales se anunciaba en revistas especializadas y montan sus negocios ante la pasividad criminal de las autoridades, organizan peleas de perros. Cuenta Perejil la crueldad del entrenamiento, las palizas y vejaciones que les infringen para convertirlos en asesinos; cómo empiezan a probarlos contra otros perros desde que son cachorros de cuatro meses y cómo algunos mueren tras aguantar peleas de hora y media.
Pero, el reportaje, que era estremecedor, no me impresionó en su conjunto tanto como la frase del texto: "el perro, si ve que su amo está a su lado, lo da todo". Y bueno. Algunos de ustedes saben que la vida que en otro tiempo me tocó vivir abundó a veces en atrocidades. Quiero decir con eso que tampoco el firmante es de los que ven un mondongo y dicen ay. Tal vez por eso el horror y la barbarie me parecen vinculadas a la condición humana, y siempre me queda el consuelo de que el hombre, como única especie racional, es responsable de su propio exterminio; y que al fin y al cabo no tenemos sino lo que nos merecemos, o sea, un mundo de mierda para una especie humana de mierda.
Pero resulta que con lo animales ya no tengo las cosas tan claras. Con los niños también me pasa, pero la pena se me alivia al pensar que los pequeños cabroncetes terminarán, casi todos, haciéndose adultos tan estúpidos, irresponsable o malvados como sus papis. En cuanto a los animales, es distinto. Ellos no tienen la culpa de nada. Desde siempre han sido utilizados, comidos y maltratados por el hombre, al que muchos de ellos sirvieron con resignación, e incluso con entusiasmo y constancia. Nunca fueron verdugos, sino víctimas. Por eso su muerte sí me conmueve, y me entristece. Respecto a los perros, nadie que no haya convivido con uno de ellos conocerá nunca, a fondo, hasta dónde llegan las palabras de generosidad, compañía y lealtad. Nadie que no haya sentido en el brazo un hocico húmedo intentando interponerse entre el libro que estás leyendo y tú, en demanda de una caricia, o haya contemplado esa noble cabeza ladeada, esos ojos grandes, oscuros, fieles mirar en espera de un gesto o una simple palabra, podrá entender del todo lo que me crepitó en las venas cuando leía aquellas líneas; eso de que esas peleas de perros, el animal, si su amo está con él, lo da todo.
Cualquiera que conozca a los perros sentirá la misma furia, y el mismo asco, y la mala sangre que yo sentí al imaginar ese perro que sigue a su amo, al humano a quien considera un dios y por cuyo cariño es capaz de cualquier cosa, de sacrificarse y de morir sólo a cambio de una palabra de afecto o de una caricia, hasta un recinto cercado con tablas y lleno de gentuza vociferante, de miserables que cambian apuestas entre copa y copa mientras sale al foso otro perro acompañado de otro amo. Y allí en el foso, a su lado, con un puro en la boca, oye al dueño decirle: "Vamos, Jerry, no me dejes mal, ataca Jerry, ataca, duro chaval, no me falles Jerry". Y Jerry, o como diablos se llame, que ha sido entrenado para eso desde que era cachorrillo, se lanza a la pelea con el valor de los leales y hace matar porque su amo lo está mirando. O queda maltrecho, destrozado, inválido y obtiene como premio ser arrastrado afuera y que lo rematen de un tiro en la cabeza, o que lo echen, todavía vivo a un pozo con un trozo de hierro atado al cuello. O termina enloquecido, peligroso, amarrado a una cadena como guardián de una mina o un oscuro almacén o garaje.
Así que hoy quería decirles a ustedes que malditos sean quienes hacen posible que todo esto ocurra, y que mal rayo parta a los alcaldes, policías municipales y guardias civiles y a todos los demás que lo saben y lo consienten. Y es que hay chusma infame, gentuza sin conciencia, salvajes miserables a quienes sería insultar a los perros llamar hijos de perra.
Por Arturo Pérez-Reverte
Extraído de internet.
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Alcàsser multa con 7.200 euros a un vecino por maltrato físico y psicológico a sus animales
Los perros estaban atados a coches de desguace y rodeados de excrementos
El Ayuntamiento de Alcàsser ha sancionado a un vecino de la localidad a pagar 7.242 e por tener diversos animales sin la alimentación y el cobijo necesarios.
Una entidad de protección de animales denunció los hechos en enero. La Asociación para el Respeto y la Convivencia con los Animales Domésticos y Salvajes (Arcadys) informó al consistorio el pasado mes de enero de que un vecino de la localidad tenía en un desguace de la carretera que enlaza Alcàsser con Torrent numerosos animales como perros y vacas en un pésimo estado higiénico-sanitario y alimenticio. Según ha explicado la asociación, los perros estaban atados a la chatarra de los vehículos con una correa de poca longitud, por lo que no podían resguardarse en caso de lluvia y frío o de intenso calor. Además, en un habitáculo cerrado en el recinto había también un rotweiller, rodeado de excrementos y desperdicios crudos de carnicería con el que era -como el resto de animales- alimentado.
En el escrito dirigido en enero al consistorio, al presidenta de la entidad, Emilia Pastor, explicaba que al estado "deplorable" en que se encontraban los animales se sumaba "un trasiego de perros, de tal forma que los que hoy están pueden no estar mañana, ignorándose el destino y uso de dichos animales".
Para Arcadys, mantener a los perros atados permanentemente supone un maltrato físico y psicológico evidente, igual que las condiciones higiénicas en que se encontraban, su falta de vigilancia y escasa alimentación, cuatro supuestos que están sancionados en la ley de protección de animales de compañía.
Isabel Olmos. Levante-EMV. 22 de junio de 2005
La actuación de Arcadys fue posible gracias a una denuncia de una voluntaria de la SPAG en Arcadys.
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Nuevo plan para erradicar el abandono de perros
El Ayuntamiento ha decido atajar de una vez por todas el problema de los abandonos de perros.
Para lograrlo, impulsará en breve un plan de choque a través de la Concejalía de Sanidad, basado en tres acciones.
En primer lugar, se hará una campaña para informar a todos los dueños de sus obligaciones y deberes legales con respecto al animal y de las sanciones que acarrearía no tenerlo todo en regla.
Entre otros requisitos obligatorios, hay que recordar que todos los canes deben llevar el chip identificativo, acreditar una serie de vacunas y, además, en el caso de los llamados perros potencialmente peligrosos, tener un certificado de aptitud y un seguro.
En segundo lugar, el Ayuntamiento está negociando un acuerdo con el Colegio de Veterinarios para subvencionar a todos los dueños de perros que aún no lleven la instalación del chip, que actualmente cuesta 35 euros.
El objetivo de esta iniciativa es tener el mayor control posible sobre todos los perros de la ciudad y, en caso de abandono, poder localizar al dueño inmediatamente.
Más control policial
Por último, para comprobar que la gente ha secundado el proyecto, a partir de abril la Policía de barrio llevará a cabo batidas de control, interponiendo las correspondientes sanciones en los casos en que los dueños de los perros no acrediten cumplir todos los requisitos.
Las multas por no poner el chip al can pueden llegar a los 600 euros, mientras que por abandonarlo, están entre 6.000 y 18.000 euros. La Policía interpuso el año pasado 211 sanciones relacionadas con irregularidades de perros, 22 más que en 2003.
Periódico 20 minutos.28 de febrero de 2005
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