Impresiones de una voluntaria: Francis

 

Francis cuenta su experiencia como voluntaria de la SPAG:

 

De siempre, desde que nací me han gustado los animales, de hecho empecé a andar para coger a Linda, una perra de caza que había en la familia. Antes de entrar en la protectora de Godella siempre he intentado poner mi granito de arena buscando casa a los animales perdidos por mi zona, alimentando y cuidando a una colonia de gatos o con diferentes donativos según mis posibilidades.

Por mi trabajo conocí a la SPAG y a sus voluntarios y por un cúmulo de circunstancias y casualidades me hicieron parte de esta gran familia. Desde julio de 1996 hasta la fecha he vivido muchas experiencias inolvidables. Muchas buenas, y otras muy duras, que me han servido para madurar, hacerme fuerte y crecer ante los problemas. Cosas buenas recuerdo y hay miles, pero yo las resumiría en dos: el amor que transmiten los perros y gatos del albergue y la gran cantidad de amigos que se pueden llegar a hacer.

Para mi lo es todo los ojos de felicidad con los que me miran cuando llego al albergue después de varios días, los ronroneos de los gatos cuando se acercan a mi, el incordio de alguno cuando no me dejan trabajar, la carita de agradecimiento cuando los curamos, la satisfacción cuando son adoptados y un millón de circunstancias más.

También le debo a la SPAG el haber conocido y tener como gran amiga a una de las personas más altruista y amante de los animales: Isabel, sin la que el refugio de Godella no sería posible, ni tendría sentido.

Hoy, muchos años después, mi corazón estaría vacío y mi vida a medio llenar, si no fuera por mi voluntariado en la protectora de Godella. Pero para ello, también es necesario el apoyo de mi familia, a la que le doy las gracias por comprenderme y apoyarme en las muchas horas que dedico a la que considero “mi gran causa”.

Francis

2/11/2005