WALDO, TAN GRANDULLÓN COMO NOBLE

 

Waldo:

 

Sin duda alguna, la muerte más trágica  y que más impactó a todos los voluntarios. Pero, mi pequeño grandullón dejaste huella en todos los que te conocimos. Hace y amucho tiempo que no estás con nosotros y tu redil sigue siendo la celda de Waldo.

Pero es que ya naciste con mala suerte. Tu, un cruce de pastor alemán con mastín, entraste al albergue el mismo día que dos camaditas de preciosos y finos cruces de pastor alemán. En total 19.Viste como uno a uno fueron saliendo todos y tu te quedabas por se menos guapo y menos puro. Lo que no sabían es que al no elegirte a ti se dejaban al mejor de los perros del albergue..

Eras tan grande que tus trastadas parecían mayores de lo que eran, pero tu nobleza lo perdonaba todo. Te gustaba jugar con nosotros, y seguirnos a donde fuéramos, sólo querías compañía y muchas caricias.

Por primera vez en 10 años, tu muerte me hizo plantearme muchas cosas, incluso, el dejar el voluntariado, pero después pensé que no era justo, porque con ello te fallaba a ti y a muchos más. Y ahora tu recuerdo  me hace seguir al frente y luchar y trabajar por conseguirles una familia a los que quedan. La familia que tu tanto querías y no te pude conseguir.