Simba:

Fuimos a por Simba porque
ya no le querían. Las excusas principales eran dos: "el perro tiene un
carácter inestable" y "tenemos que trabajar y no nos podemos ocupar de
él".
La primera era MENTIRA,
porque Simba, el poco tiempo que estuvo en casa, fue muy bueno, no
ladraba ni hacia ruido, apenas nos dio trabajo. Respecto a la segunda,
¿es que no trabajaban antes? ¿tal vez se arruinaron de pronto? porque la
mayoría de
l@s mortales tenemos que trabajar para vivir, es algo bastante
habitual ¿no? Unaexcusa pobre para abandonar a alguien que confía en ti.
Pero apretamos los puños y
dijimos que sí a todo, porque no nos gustaba aquella gente y queríamos
sacarlo de allí. Decidimos, después de hablar con Francis, que no lo
llevaríamos al refugio. Lo vimos demasiado confundido y vulnerable, y se
vino a vivir con
nosotr@s.
Recuerdo su cara cuando, en
el coche, se dio cuenta que no volvía a su casa. Se puso nervioso, no
entendía, ¿quiénes éramos?, ¿a dónde íbamos?
Tengo que deciros que Simba
olvidó bien rápido a aquella gente, su anterior "hogar" (lo que dice
mucho, muchísimo, de él), que flipó cuando le dejamos subir a la cama,
que se supo querido desde el principio y él nos quiso, de eso estoy
segura. A las gatas se hizo enseguida, y buscaba a la más pequeña para
jugar. Carrera arriba, carrera abajo. Ahora te pillo, ahora hago que te
muerdo, ahora me escondo.
Lo que no sabíamos es que
Simba estaba enfermo, a los 5 días de llegar parecía empachado,
cabizbajo. Le llevamos al veterinario y el resultado de la radiografía
no pudo ser peor: tenía una hernia diafragmática y un cáncer como una
pelota de golf. ¿Qué te pasó, pequeño?, ¿cómo es que nadie se dio cuenta
de que estabas tan enfermo?, ¿cómo se desarrolló tanto ese tumor, sin
que nadie lo apreciara?
Las esperanzas eran pocas,
y los ataques se fueron sucediendo. Al principio cada 10 días, luego
cada 7.
Nada en su pequeño cuerpo
estaba en su sitio, la hernia había desplazado los órganos y eso le
producía mucho dolor. No se movía, respiraba con dificultad.
Tras pensarlo y, de nuevo
tras hablarlo con Francis, decidimos que le operaríamos para corregir lo
que la hernia había desplazado. Era complicado, pero había posibilidades
de éxito, una oportunidad para vivir sin dolor.
No pudo ser, Simba resistió
la operación, pero en el post-operatorio sufrió una parada cardiáca.
Sabemos que no sufrió y eso nos consuela un poco. Sabemos que Víctor
hizo todo lo posible por él y le estamos
agradecid@s.
Hemos escrito este texto
para recordarle a Simba y también a todos los Tobies, Lindas, Rufos y
demás, que son apartados cuando ya no son tan graciosos, como muebles
que ya no hacen juego con la nueva decoración, más "chic", más
"fashion". Y también queremos recordar a "los otros", los invisibles,
los que no tienen nombre porque sólo son números: cerdos y gallinas,
delfines y atunes... Pobres criaturas, despojadas de toda dignidad,
convertidas en despojos, sombras de los animales que debieron ser.
Simba estará siempre en
nuestra memoria. Estamos llorando ahora y te lloraremos siempre,
pequeño. Pero quedan más como tú, y tenemos que seguir adelante.
Simba murió el 27 de
febrero de 2007

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