Rex:
Todo genio y carácter dominante para los otros perros, pero ternura y amor para las personas. Así era Rex.
Sus últimos momentos fueron de lo más especiales, y es que se iba y él lo sabía y no quería irse solo, buscaba el amor de los voluntarios que durante tantos años fueron su familia.
Rex era ya un perro mayor, y cada día que pasaba era una dura prueba. Su penúltimo día de vida lo pasó postrado en un sofá, sin poder moverse y lleno de dolor. Sus últimas horas las pasó en el mismo sofá, acompañado por dos voluntarios, dándole mimos y caricias. Sus últimos minutos y sus últimos suspiros apoyado por 4 voluntarios.
Sabía lo que le pasaba y con leves ladridos pedía caricias, sus últimas caricias, y así fue. Mientras que el veterinario le inyectaba ese frío líquido que le dejaría descansar, fijó su mirada en los voluntarios que le acompañábamos y fue una mirada especial, llena de gratitud por todo lo que durante años hemos hecho por él y por lo que hacíamos en sus últimos momentos.
Dicen que cuando te mueres por tu mente pasan en segundos toda tu vida. Yo no se si a Rex le pasaría, pero a mi si.
Durante sus últimos momentos conmigo recordé:
- El primer día que lo vi hace muchos años, un joven y precioso pastor alemán, que como no, tenía que llamarse como la serie de moda.
- Las múltiples broncas que armaba y peleas en las que participaba y como tenía atormentado al pobre Samuel. - Los ojitos de bueno que ponía cuando lo reñías o cuando quería algo
- Como te pedía galletas, con ansia y nervio cuando era joven y precaución y suplicas cuando se hizo mayor.
- Como se escondía cuando se portaba mal para evitar las reprimendas
- Y un montón de recuerdos más de un perro que fue travieso y pillo de joven, tan travieso y pillo que era el único perro de nuestro albergue que tenía techo en el patio de su redil porque se escapaba. Pero tan manso y bueno de viejo, que le permitió darnos tanto amor que superó las travesuras de su juventud.
Rex falleció el 10 de junio de 2007

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