Ray:
Mi querido Ray:
Era el mes de junio del año 2006 cuando, después de decidir adoptar un perro, me encontré con este S.O.S. en internet:
(parte del anuncio) RAY... La lucha constante por huir de la crueldad humana
Ray ya es un perro adulto, posiblemente pase de los 7 años, aunque es de tamaño pequeño, está un poco gordito y eso le hace superar los 10 kilos. La vida de Ray ha sido toda una pesadilla. Desde cachorro se ha visto condenado a vivir atado a una corta correa y sin nada donde refugiarse del frío o del calor. La comida la justa, y casi siempre pan duro. Las caricias las ha conocido a penas hace unas semanas…
Describía la primera parte de tu vida, así lo entendimos Jose y yo, y después de leerlo nos decidimos a escribir la segunda.
El aviso era del SPAG, encontramos un teléfono y quedamos con Isabel. La vimos llegar contigo, eras un perro taciturno, que andaba despacio y a trompicones. Después de realizar todos los trámites de adopción hicimos el primer viaje los tres juntos.
Te dije que estuvieras tranquilo, que este era el camino a casa.
El principio fue duro, recuerdas, estabas desorientado y sufrías de pesadillas por las noches. Además, tu cuerpecito estaba muy castigado por los maltratos. Pero poco a poco, con paciencia y mucho cariño, te convertiste en un perro encantador.
Recuerdas el mar, en las Cumbres del Sol, el paseo a orillas del río de Montanejos, las largas vacaciones en el chalet de Macastre junto a gallinas, ocas y Tambor, el conejo que tan poco te gustaba.
Aprendiste a querernos con las misma intensidad que nosotros a ti. Te volvías loco cuando llegábamos a casa porque sabías que pronto daríamos uno de nuestros largos paseos a mitad de tarde.
Representas todo lo que me gusta del mundo: el amor, el cariño, la entrega, la lucha por la vida, la esperanza, el tesón, la fuerza y, sobre todo, la ternura.
Te conformaste con tan poco, y a cambio, nosotros, quisimos que lo tuvieras todo. Son tantas y tantas cosas las que te tengo que agradecer, he aprendido a tu lado cosas de mí misma que ni sabía. Ahora soy mejor gracias a ti.
Eras un perro feliz.
Pero la Leishmaniosis te eligió el pasado mes de abril.
Tras varias pruebas nuestra veterinaria nos confirmó la peor noticia que nos podían dar: te morías. Tu edad junto a tu estado tan delicado no te hacían candidato para el tratamiento. Recuerdo aquella tarde en la consulta cuando me aconsejó sacrificarte, que sería lo mejor, sobre todo para nosotros. Pero me negué, debías de morir en casa.
Y así pasamos el último mes y medio, viendo como te marchitabas poquito a poco. Limpiando tus ojitos inflamados, dándote vitaminas y curando, con mucha delicadeza, tus heridas. No mucha gente lo comprendía, pero nosotros tres sí.
Me dediqué a tu cuidado con el mayor cariño que se dar, espero haberlo hecho bien.
Pero finalmente, el pasado viernes 2 de mayo, el día amaneció diferente. Yo estaba en casa porque hice puente en el trabajo y te noté intranquilo. Me buscabas todo el tiempo, así que dejé todo lo que estaba haciendo y me dediqué a mimosearte, te encantaba que te rascara el cuello y te besara la frente.
Al dejarte en el suelo te caíste y me asusté pero tomaste fuerzas y volviste a levantarte, siempre has sido un luchador. A las 14:30 llegó Jose y le comenté que te notaba raro. Jose te acarició, como cada día, y cuando nos viste juntos en el salón, supiste que era la hora y te tumbaste en tu cesta.
Sabía que ibas a morir y te abracé, te dije que estuvieras tranquilo, que ibas a descansar por fin. Diste tu último aliento entre mis brazos y esa misma tarde los tres hicimos el último viaje juntos.
Ahora tu cuerpecito descansa bajo un precioso almendro en el chalet de Macastre, junto a tu cesta, tu comedero y una foto nuestra, es tan solo para que no nos olvides.
Te imagino en un lugar donde no existe la enfermedad, donde tus ojos pueden ver y tus piernas corren sin dolor.
Te imagino alegre como un cachorro jugando en la hierba.
Ray, siempre estarás a mi lado, te llevo dentro de mi corazón. Y recuerda lo que te escribí en la foto: “allá donde estés espéranos porque ten por seguro que iremos a buscarte”
Rosana

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