Hansel y Gretel, el amor más allá de la muerte

 

Hansel y Gretel:

Os voy a contar la historia de Hansel y Gretel.

No, aquí no hubo casita de chocolate. Ocurrió en una celda de un refugio de animales. A hansel y a Gretel los trajeron al refugio hace más de 6 años.

Eran dos mestizos de pastor alemán, de esos que todos hemos visto más de una vez. Gretel ya tenía unos 8 años cuando entró, Hansel era más joven.

Cuando yo empecé de voluntaria, hace más de 5 años, los conocí en su pequeña casita, una celda para ellos dos. Entraron juntos y juntos siguieron. No les gustaba demasiado relacionarse con otros perros, y mucho menos con la gente, que les daba muchísimo miedo.

Quien sabe lo que sufrieron antes de llegar al refugio y quien les hizo tanto daño. Yo siempre los vi así, juntos pero separados de los demás. El tiempo pasó y fueron haciéndose mayores. Cambiamos de refugio, estrenaron celda nueva. Se les puso con otro perro más, para ver si así conseguíamos que se relacionasen, pero no hubo manera.

Francis creo que tuvo un presentimiento y dedicó más tiempo a estar con ellos, a hablarles suavemente con cariño, intentando romper su barrera. Pero ocurrió lo inevitable. Un día Gretel no despertó. Hansel, su querido Hansel se quedó solo.

Intentamos sin éxito que hiciese amigos, juntándole con otros perros tranquilos, pero sin éxito. La tristeza pudo más que nosotras y nos ganó la batalla.

A los 15 días de la muerte de Gretel, su compañero Hansel se reunió con ella. Simplemente se dejó morir.

 Hasta ese momento creo que nunca había creído en eso, en que se puede morir de tristeza, morir por el amor perdido. Sinceramente, creo que ellos dos sólo le pidieron 3 deseos a la vida, como si de un genio embotellado se tratase: un sitio donde dormir, un poco de comida y agua, y lo más importante, estar siempre juntos. Sin estas tres cosas, Hansel no quiso vivir más. Prefirió reunirse con su compañera.