Dandy y Hilda:

A
Dandy lo sacamos de la perrera porque ya tenía la fecha de sacrificio y
Hilda como muchos otros llegó de ninguna parte.
Dandy era puro nervio, broncas y un trasto, por ello en una pelea perdió
uno de sus ojos. Pero, con las personas era de lo mejor. Hilda era todo
lo contrario, tranquila y buena. Ella sólo quería jugar y perseguir el
chorro del agua de la manguera.
Todavía recuerdo la felicidad que no embargó a todos cuando los
adoptaron, juntos y además por unos socios, por los que se suponía iban
a recibir buen trato.
Varias veces fui a visitaros. A través de la valla de vuestro hogar,
Dandy me mitraba y se le veía feliz, como siempre, y Hilda cada vez que
me veía se ponía muy nerviosa y daba grandes saltos. Yo por entonces
pensaba que era de alegría de verme y no poder jugar conmigo. Hoy se que
me pedía auxilio, que quería que la sacara de allí.
Que mala adopción. Tan solo estuvieron unos meses con su familia. Dandy
fue sacrificado porque si, quizás molestaba. Su dueña cuenta una versión
y su dueño otra. Con el mismo trasfondo pero muchas discrepancias. Lo
sacamos de una perrera para entregarlo a una muerte segura.
Hilda consiguió por si sola lo que yo no entendía con su actitud.
Escapar de su hogar. Pero su aventura le duró unos días ya que murió
atropellada. Cerca de lo que había sido su casa. Seguro que ahora en el
arcoiris de los perros tiene muchos chorros de agua con los que jugar.

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