Ralfh:
Pues bien Ralf, Fito como lo llamamos ahora, llegó a casa el 20 de octubre del 2006. Tenia muchísimo miedo de la gente. En el veterinario sólo se dejaba coger por Isabel, pero cuando fui a presentarme, me miró con carita de... bueno no parece mala gente. En fin, nos lo llevamos a casa, y nada más entrar, lo inspeccionó todo. Le habíamos comprado el kit completo de perro, la camita, los cacharritos para la comida, el peine, etc. Primero se quiso quedar el la galería, y por no agobiarlo mucho, le dejamos y nos fuimos al salón, al rato ya estaba con nosotros tirado en su camita.
Esa noche, al parecer de los nervios estaba un poco descompuesto del estomago, bueno muy descompuesto, e hizo sus necesidades por toda la casa. Cuando nos levantamos, estaba en un rincón mirándonos con carita de pánico. Nosotros lo único que hicimos fue limpiarlo y punto. Al día siguiente, era sábado, y estuvimos todo el día con él. No quería salir a la calle, de producía terror, pero lo cogí a bracitos y poco a poco empezó a darse cuenta de que no pasaba nada. Le costó unos días, pero bueno al final andaba y todo, porque al principio ni siquiera podía andar.
Al cabo de una semana, parecía que estaba más animado, pero un día se nos escapó. Se cruzó la Avda. Dc. Manuel Candela de Valencia a una hora muy transitada, y gracias a... bueno a lo que sea, no le pasó nada. En ese momento me di cuenta de que nos quería un montón, porque cuando la cruzó, se quedó esperando en la acera de enfrente a que fuese a por él, evidentemente yo como una loca gritando por la calle, ''COGELO POR FAVOR, QUE LO VAN A ATROPELLAR'', desde ese día, empezamos a tener una relación diferente, yo me preocupaba por él y él se preocupaba por mi. Empezó a crecer, y estaba tan feliz que no controlaba nada, era supernervioso.
Entonces lo llevé a un centro de educación, en el cual no educan al animal, sino que te educan a ti para que tu lo eduques a él. Se lo pasaba pipa y además aprendió muchísimo. El único problema que tenía, es que tenía dependencia absoluta de la compañía de alguien, lo cual es muy curioso, ya que al principio las personas le daban verdadero pánico.
Bueno después de seguir los consejos que me dio el educador, para mi ahora es el compañero perfecto. Más curioso aún, es que mi madre me decía, ''no quiero más perros, (con el de mi hermano lo pasamos muy mal), bueno pues ahora me lo secuestra, jijiji, me voy unos días y cuando vuelvo me dice, ''no no hoy no te lo llevas que en mi casa está muy bien'', a mi madre le da muchísimo cariño también. Fijaros lo fuerte que es esto que os voy a contar.
Mi yaya murió hace dos meses. Estuvo bien hasta el último día, que por la medicación empezó a no conocer a determinadas personas. Pues bien, el último día me dijo '' mari ¿donde está rafaelico? (como le llamaba ella), y yo le dije ''yaya al hospital no le dejan entrar, pero mira la foto que llevo en el móvil'', bueno pues me cogió el móvil, y le empezó a dar besitos. Hasta mi yaya en sus últimas horas se quiso despedir de él, lo quería mogollón, y él a mi yaya también, era su bisa.
Es increíble lo que el cariño puede hacer en el comportamiento de un... animal, bueno para mi más racional que nosotros los humanos. Ahora fito es un perro hiperfeliz. Ha estado desde la playa de la malvarrosa hasta el pirineo aragonés, viaja un montón y además le encanta, ni siquiera se marea en el coche, después de 9 horas de camino. Ahora es el amo del barrio, todas las perritas lo quieren, bueno y algunos perritos también. Los vecinos le hicieron reyes, papa noel, regalo de cumpleaños, como si fuera un chiquillo (porque lo vieron los primeros días después de la adopción con sus 6 kilitos y su mirada triste y temerosa y lo ven ahora con su cara de loco de las colinas de san antonio de benageber, con unas ganas de juerga tremendas, su alegría, su vitalidad, su cariño y sus 17 kilotes). En fin mi Fito me ha dado mucha vida y muchas ganas de tirar pa'lante. Es verdad el dicho de que cuanto más conozco a las personas, más quiero a los animales.
P.d.: Supongo que será un poco raro que no diga lo típico de que los anteriores dueños eran unos malnacidos al haber dejado a mi Fito abandonado. Y supongo que será más raro aún darles las gracias por ello, ya que él ha renacido y yo también. No nos equivoquemos con la frase ''que suerte ha tenido este animal de haber caído en una casa en la que le quieren tanto'', porque no es así, la suerte la he tenido yo de poder compartir mi vida con él.
Un fuerte abrazo a todos.
Fotos de Ralfh en su nuevo hogar:


|