Toby:
El 29 de septiembre
de 1999 fue una fecha muy significativa para mi. Volvía de mi viaje de
novios y en casa de mi madre ya me esperaba Zarco. Un precioso gato
siamés que días previos a mi boda fue abandonada cerca de mi casa.
Después de comer nos fuimos al albergue de Godella a por un perro. Allí
estaba Toby un perro mil leches, con la boca deforme y con ojitos de
miedo. Posiblemente no estaba entre los que más me gustaban, pero fue el
elegido porque Isabel, la cuidadora del albergue, me dijo que era el que
más necesitaba un hogar en ese momento.
Fui a tocarlo y el
se manifestó huidizo e incluso me gruñó. Lo miré y le dije tu me va a
querer. Le puse el arnés y la correa y lo subí al coche. En mis pies,
Toby me miraba sin saber que pasaba. Yo me lo ganaba con caricias a las
que él seguía siendo esquivo. En casa nos atrevimos a lavarlo y él se
dejó. Una vez seco se lo presentamos a Zarco. Teníamos miedo a la
reacción de ambos porque los dos eran adultos, pero todo fue bien.
Tras las
presentaciones pertinentes le preparamos la cena y debía estar muy
buena, porque a partir de ahí nos ganamos el corazón de Toby. Hoy muchos
años y travesuras después, Toby y Zarco son inseparables y la alegría de
mi casa.
Es increíble la
cantidad de amor que me han dado, como me han acompañado en momentos de
soledad, como se desviven por cualquier miembro de la familia y sobre
todo, lo maravillosos que son en todos los aspectos.
Sin duda alguna, el
29 de septiembre de 1999 fue el mejor de todos mis cumpleaños.
Fotos de Toby en su nuevo hogar:


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