Estrella, mi gata tuerta:
Bueno, os voy a contar como llegó Estrella a mi casa.
Soy voluntaria en el refugio de Godella. Siempre he sido más perruna que gatuna, creo que lo sabe todo el mundo, no es ninguna sorpresa. Tengo tres perros, la mayor de 9 años y el pequeño de 6.
Un día, allá por finales de febrero de 2006, había dos gatas en avanzado estado de gestación en el refugio. Salem nos había dejado preñadas a dos gatas antes de poder castrarlo. ¿Quién iba a pensar que nos saldría tan precoz el muchacho? Una de esas gatas era Estrella.
Hacían falta dos voluntarios que se hiciesen cargo de tener a las gatas en casa para parir y criar los gatitos hasta darlos en adopción. Y me ofrecí. Primero Isabel me dijo que cogiese a la otra gata, una preciosa dama atigrada con ojos azules, pero luego cuando vimos que Estrella también estaba preñada, me dijo que me la llevara.
Estrella es una gata común, parda, tuerta, sin dientes delanteros. Evidentemente no es una top model gatuna. Al mes de tenerla en casa de mi madre (pobreta, siempre la meto en estos fregaos) parió 6 gatitos gordísimos, 5 salieron al padre (todos negros) y una chica parda como ella. A la semana, le añadimos dos gatos sin madre sacados de un contenedor. Estrella no se quejo, los olió y los crió como suyos.
Pobreta, sus niños fueron dados en adopción, pero a ella le fuimos añadiendo gatitos sin madre. En total crió a 13 gatos, de los cuales sólo 3 murieron por estar demasiado desnutridos o enfermos cuando llegaron.
Los últimos en llegar fueron 4 gatos que tendrían un mes más que sus hijos. Ella continuó criando. Sólo uno estaba sano, lo di en adopción al día siguiente de llegar. De los otros 3 sólo se salvó uno, aunque con el pulmón dañado de por vida.
Al llegar a estas alturas, yo ya había decidido quedarme a Estrellita en mi casa. Por buena, por dulce. Me enamoró su bondad, nunca se quejó cuando le dábamos las medicinas, cuando le cogíamos a los niños para curarle los ojitos. Es toda bondad.
También me quedé a ese último hijo postizo que le quedaba, negro y “dañado” ¿quien lo hubiese adoptado? Tikki Warrick se llama.
Cuando Estrella vio a mis perros, simplemente les olió y continuó su camino. Es una gata acostumbrada a estar con perros en la gatera del refugio. Tikki lo pasó peor, mi perra adora a los gatitos y se dedicó a lamerlo hasta que el pobre pareció un trapo mojado.
¿Quién me iba a decir a mí que tendría no sólo un gato, sino dos?
Ahora viene a saludarme por las mañanas. No se atreve a subir a la cama con mis perros, Tikki si, él es un sinvergüenza. Cuando paso por su lado me maúlla llamándome para que le haga una caricia al pasar. Aún le cuesta lo de que la cojan al brazo. Un ratito si, más no.
Ella se crió en un polígono, vivió en una gatera de un refugio, vio como adoptaban a sus hermanas y a ella no, por tuerta, por no ser de raza (como si eso importase algo).
Ahora tiene un cojín y una mantita para dormir. Tiene un gato y tres perros como compañeros. Y lo más importante, todo mi cariño y el de mi familia.
Fotos de Estrella en su nuevo hogar:


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